5 razones por las que amamos las líneas curvas en la fotografía
Decía Gaudí que “la curva es la línea de los dioses”. Si observas detenidamente verás que la naturaleza es abundante en curvas, como si se empeñara en brindarnos formas redondeadas. Las líneas curvas en la fotografía, sumadas a otros elementos, se convierten en recursos importantes para transmitir determinadas sensaciones al observador.
En la composición fotográfica hay un lenguaje que se manifiesta a través de puntos, formas, líneas, colores… estas son las palabras con los que se expresan las imágenes. Cada uno de estos elementos provoca impresiones distintas, llevan mensajes particulares, dirigen la mirada del observador de diferentes maneras.
Las líneas curvas en la fotografía dan la sensación de ritmo, movimiento, de armonía, fluidez.
Permiten que nuestros ojos exploren las imágenes de una manera suave, sin agitación. Las líneas curvas nos dirigen por determinado camino sin aplicar fuerza, nos llevan de la mano, de forma natural.

Todos los elementos que forman parte del lenguaje visual son importantes, y cada uno decide la manera en que los usará en la composición fotográfica, de acuerdo con lo que quiera que exprese su imagen. Pero como en este post estamos enfocándonos en la línea de los dioses, te doy cinco razones para amarla y usarla en nuestras fotografías:
- El cambio de dirección que se obtiene con las curvas es suave y progresivo. El ojo tarda más en llegar de un punto a otro, lo que produce tranquilidad, relajación.
- Es estéticamente agradable.
- Da sensación de dinamismo y movimiento.
- Otorga fluidez a la imagen.
- Transmite sensualidad. Decía el arquitecto Oscar Niemeyer: “No es el ángulo recto que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual”.
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